miércoles, 30 de diciembre de 2015

Motivación

Motivación.


Muchos entrenadores saben que un entrenamiento parcelado de la técnica, táctica o preparación física tiene una transferencia limitada al partido. Muchos de ellos trabajan de forma interrelacionada con objetivos técnicos, tácticos y físicos. Por otro lado sabemos que el  rendimiento de un deportista NO solo depende de estos aspectos, también se debe tomar muy en cuenta el factor psicológico del deportista.

Encontramos artículos años atrás que revelaban que tenemos que entender el deportista desde el punto de vista de la Teoría General de Sistemas: podemos interpretar la persona del deportista como una estructura hipercompleja configurada por interacciones y retroacciones de las estructuras (Seirul·lo, F.;1998). Seirul·lo desgrana el comportamiento del deportista en varias estructuras y propone optimizarlas desde un perspectiva sistémica, preferenciando en cada momento la que el entrenador crea conveniente.


Las estructuras que a menudo suponen un reto de trabajo en las sesiones de entrenamiento son entonces la mental, la socio-afectiva, la expresivo-creativa y la emotivo-volitiva. Así pues, algunos entrenadores optan por no introducirlas de forma preferente en sus entrenamientos, dejando estas estructuras en un segundo plano, ya sea mediante reglas potenciadoras de situaciones en las cuales el deportista deba tener en cuenta objetivos relacionados con dichas estructuras o directamente, evitando utilizarlas dentro de la sesión y usándolas en las charlas a nivel grupal o individual.

Esto último suele pasar con la estructura emotivo-volitiva, que es aquella que nos mueve a hacer acciones por las cuales conseguimos la satisfacción del deseo personal de obtener reconocimiento, fama, dinero o simplemente la satisfacción de haber hecho bien la tarea. La podemos relacionar con las necesidades personales del individuo y que supondrán que este se mueva para satisfacerlas. Las necesidades a satisfacer, la urgencia en la actuación para satisfacer las expectativas del grupo, en un determinado episodio del juego, activan los sistemas de la estructura emotivo-volitiva (Seirul·lo, F.; 2004).



Aunque todo el mundo pueda tener una comprensión genérica de esta estructura, es necesaria una prospección más profunda para poder encontrar objetivos concretos que sean trasladables a una sesión de entrenamiento. Es para eso importante, que los entrenadores consulten a psicólogos, o incluso los hagan participar de la elaboración y realización de la sesión de entrenamiento.


Referencias: http://www.martiperarnau.com/tactica/optimizacion-de-forma-preferente-de-la-estructura-emotivo-volitiva-la-motivacion-intrinseca/

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