sábado, 26 de diciembre de 2015

¿percepción en los deportes?

La percepción en el deporte


Las investigaciones actuales en el campo de la psicología del deporte, y su relación con otras ciencias afines, ponen al descubierto nuevos paradigmas para la interpretación del aprendizaje técnico, táctico o estratégico, que encuentran su principal regulación inductora en las percepciones.

  Las percepciones como reflejo de la acción del sujeto sobre la realidad reflejada, es concebida como un proceso dinámico, y se manifiesta a través de la formación de una imagen, o sea, en la interacción sujeto objeto, que permite la adecuación del reflejo de la realidad.

  Es por ello que consideramos necesario basarnos en la psicología cognitivista, como primer análisis, pues en esta área diferentes autores (Marteniuk, 1976; Meinel y Schnabel, 1988; Schmidt, 1992; Hotz apud Ruiz, 1994 entre otros) han desarrollado modelos que intentan explicar cuales son los mecanismos que participan en la regulación de las conductas motoras. Identificándose tres mecanismos envueltos en el tratamiento de las informaciones, que corresponden a diferentes fases de ese proceso: la fase perceptiva, responsable de la síntesis aferente de las condiciones externas e internas; la fase de la toma de decisión, encargada de analizar la situación y programar el movimiento en relación al objetivo respectivo de la acción; y por último, la fase efectora responsable de la ejecución del movimiento planeado.
 
Neurofisiología. Un análisis necesario para entender las percepciones y su influencia en la construcción del conocimiento de los fundamentos técnicos, tácticos o estratégicos en el deporte de iniciación

  En la actualidad se presentan muchas informaciones, de carácter científicas acerca de las concepciones neurofisiológicas y su relación con el aprendizaje motor, así como la participación de los hemisferios cerebrales en tal proceso, donde se destacan los estilo de aprendizaje, según la forma del funcionamiento o estado fisiológico del cerebro, peculiaridades del proceso de aprendizaje del deportista, entre otros elementos importantes. En tal sentido partimos de la unidad estructural y funcional del subsistema nervioso central, constituido por aproximadamente 10 000 millones de neuronas, altamente especializadas y, a la vez, interrelacionadas entre sí, conformando una red compleja y con posibilidades de recibir información, procesarla, analizarla y elaborar respuestas. En el proceso de aprendizaje que lleva al conocimiento de aspectos concretos de la realidad objetiva, el influjo o entrada de información tiene lugar a través de estructuras especiales conocidas con el nombre genérico de receptores o analizadores. En estas estructuras funcionales del organismo humano se originan señales electromagnéticas (llamadas potenciales de acción) que son derivadas hacia el subsistema nervioso central por vías centrípetas específicas; precisamente las referidas señales electromagnéticas son las portadoras de la información que del cambio ocurrido en el entorno del individuo llega finalmente a diferentes áreas o fondos neuronales del subsistema nervioso central donde dejan una huella, reflejo del cambio ocurrido que, de producirse en base o como consecuencia de determinada cantidad y calidad de información recibida, quedará retenida en forma de memoria neuronal o nerviosa y que se va a expresar fenoménicamente, en el contexto del proceso enseñanza-aprendizaje, como conocimiento, producto de lo que se ha aprendido a la señal de una estimulación adecuada, en cantidad y calidad, de los ya mencionados analizadores sensoriales. Considerándose el cerebro, como la base fisiológica de la actividad psíquica del individuo, debemos señalar, como en su estructura está formada por una certeza cerebral, la cual constituye, en su conjunto, el sustrato material de la neuropedagogía centrada en la interacción entre el referido órgano como tal y el comportamiento de los llamados sistemas de aprendizaje, en los cuales las neuronas se relacionan funcionalmente a través de las llamadas estructuras sinápticas para establecer cadenas, más o menos largas según el número de integrantes, y constituir así los llamados engramas sensoriales o de influjo informacional y los de tipo motor (que tienen como sustrato material a vías centrífugas que partiendo del subsistema nervioso central llegan a los efectores), en correspondencia con las respuestas emitidas a punto de partida de situaciones informacionales específicas o de otras con semejanza.
  Es por ello que la actual concepción neurofisiológica, acerca del aprendizaje no entran en paradoja con ninguna otra concepción en cuanto a su fundamento fisiológico, todo lo contrario, por cuanto desde la más simple sensación hasta el más complejo, es decir los pensamiento, juicios, ideas, conceptos, emociones e intereses, no se desarrollarían y surgirían como tales sin la existencia de un sustrato material neuronal que, debidamente interrelacionado en sus unidades constitutivas e influenciado por los múltiples factores del entorno del individuo, constituye la fuente originaria de todos estos procesos objeto de análisis en su constitución y desarrollo del individuo.

Percepción en el deporte.

  Se considera que la percepción es un proceso cíclico, de carácter activo, constructivo, relacionado con procesos cognitivos superiores y que transcurre en el tiempo. La percepción se define como un proceso complejo que depende tanto de la información que el mundo entrega, como de la fisiología y las experiencias del sujeto afectado por las estimulaciones internas, externas o propioceptivas.

  Por tal motivo el ciclo de la percepción consta de dos fases:

En la primera, denominada preatentiva, el individuo detecta la información sensorial y la analiza.

En la segunda fase, denominada construcción personal, se produce el objeto perceptual específico.


  La psicología del deporte, teoría del entrenamiento deportivo, la ciencia cognitivista, entre otras, han demostrado que los procesos mentales tienen tres claves de acceso a ellos, estas las utilizan todos los deportistas al captar, la información que llega por los distintos sentidos o emitir información a otros, por ello su fundamento fisiológico esta íntimamente ligadas con los cinco analizadores:


Visual: Un deportista orientado visualmente utiliza principalmente sus ojos para percibir el mundo que lo rodea, y utiliza imágenes visuales para recordar y pensar. El deportista con un canal visual aprende a través de la estimulación constante del canal visual.

Auditivo: El deportista prefiere sus percepciones auditivas, depende de las palabras habladas para recoger su información y guiar sus conducta. El alumno auditivo aprende con estímulos auditivos: diferentes tonos de voz, necesita repetición de instrucciones, utiliza este mecanismo para relacionar su aprendizaje.

Kinestésico: Siente a través de la experiencia corporal, Aprende con sensaciones corporales: relacionar sensaciones, durante las relaciones sujetas de aprendizaje y perfeccionamiento en el deporte.

  En este sentido se resalta la importancia que tienen para la construcción del conocimiento y el desarrollo de las habilidades motrices la especialización de las percepciones, pues en su génesis encontramos como los analizadores sensoriales o sistemas perceptivos implicados en el movimiento, permiten captar y elaborar la información procedente del medio (explicaciones del entrenador). Por ello seguimos afirmando que los analizadores son sistemas sensoriales parciales de regulación interna y externa, que partiendo del momento de reflejo, permite recibir, codifican, transmiten y procesan la información, sobre la base de señales de una modalidad determinada, de acuerdo a cada estimulación provocada. Dada la magnitud del reflejo se estimula a la vez la percepción sensorial. La corteza visual, por ejemplo, tiene áreas separadas de reconocimiento para el color, el movimiento, las formas, la posición la dirección, etc., la misma estructura presentan los otros sistemas sensoriales.


  Las consecuencias pedagógicas derivadas de lo anterior, le confieren al entrenador, la responsabilidad de brindar las condiciones necesarias de práctica, que le permitan al deportista:


Estimular todas las unidades de reconocimiento de cada área del cerebro.

Acceder a un vocabulario visual, táctil, cinestésico, vestibular, áptico, y auditivo.

Adquirir la mayor experiencia sensorial posible.

Enriquecer su alfabeto sensorial.



  Cada modalidad tiene sus características que las hace diferentes de las otras:


  El aprendizaje y la ejecución de estas habilidades requieren la constante intervención de la percepción (tanto exteroceptiva, propioceptiva o intereoceptiva), adoptándose un estilo personal durante la iniciación deportiva.

Atendiendo a estos elementos, las representaciones de las acciones técnico, táctica o estratégicas, constituyen las imágenes o huellas fijadas, retenidas y reproducidas. Ellas constituyen la base de todas las acciones motrices y a su vez de este proceso polimodal, ya que, para que se, de debe de utilizarse el potencial psicológico del prácticamente:

Un conjunto de analizadores que aseguran el reflejo informativo visual, táctil, auditivo, propioceptivo, sensomotrices.
De los procesos y fenómenos de la memoria: fijación, retención, reproducción, reconocimiento, recuerdo, reminiscencia.
Del trabajo analítico-sintético-comparativo-reflexivo del pensamiento
De la actividad de los mecanismos lingüísticos de control y autorregulación.

  En este sentido para el desarrollo del aprendizaje motor, no debe pasarse por alto el carácter polifuncional que presenta el potencial psicológico del individuo donde se destacan las funciones:

PROGRAMADORA, que permite precisar la secuencia lógica de las operaciones de toda acción y de las demás acciones de toda la técnica a través de la interiorización en la base fisiológica (cerebro).

REGULADORA, porque asegura que los ejecutantes aceleren o frenen sus operaciones y acciones de forma consciente en correspondencia a los patrones representativos "gravados" en su corteza.

ENTRENADORA, porque en momentos determinados de la vida deportiva, se puede hacer un entrenamiento ideomotriz o mental que perfecciona el entrenamiento ejecutivo o práctico.
Las etapas de las acciones motrices se clasifican atendiendo a los diferentes momentos pedagógicos por los que transita el proceso de enseñanza y perfeccionamiento de estas acciones.

Primera fase

Estudio inicial o de generalización

  El pedagogo explica, demuestra y utiliza todos los medios disponibles para estimular el proceso de captación de la información por el sujeto cognoscente, el ejecutante escucha y observa al pedagogo y comienza a procesar las estimulaciones para lograr integrar las imágenes o acciones motrices, luego el aprendiz iniciará la visualización de las estructuras de la acción, para posteriormente iniciar la ejecución del movimiento, Los métodos sensoperceptuales y verbales son determinantes para la formación de la imagen motriz del elemento técnico, táctico o estratégico sujeto de conocimiento.

Segunda fase

Profundización

  El pedagogo controla fallas y movimientos innecesarios que ejecuta el educando, el ejecutante comienza a autorregular sus operaciones y acciones perfeccionando sus representaciones manteniendo la psicohigiene del movimiento. Los métodos prácticos ocupan el centro, dentro de ellos los invariables y después los variables ya sean de forma global o fraccionada.

Tercera fase

Consolidación

  El pedagogo maneja psicopedagógicamente los pequeños detalles y estimula los éxitos, el ejecutante exterioriza las operaciones y acciones con la calidad, rapidez exigida y es capaz de dar una solución óptima a los diversos imprevistos que surjan durante la ejecución de la acción motriz. Los métodos prácticos (variables) son muy importantes.

  Los niveles del aprendizaje (Habilidad, Hábito y Destreza) constituyen un proceso Fisiológico y Psicológico, que tiene un carácter objetivo, es por ello que todos los sujetos con independencia de su voluntad tengan que transitar por las tres etapas y niveles del aprendizaje, con mayor o menor velocidad en dependencia de las condiciones internas del sujeto, la experiencia motora precedente y las condiciones sociales.

  Las etapas del aprendizaje (Estudio inicial, Profundización y Perfeccionamiento) constituyen un proceso pedagógico de carácter subjetivo que tiene que ajustar sus tareas al proceso objetivo de acuerdo con el nivel del aprendizaje que se encuentre el sujeto cognoscente.

La corrección de los errores en el aprendizaje motor

  El aprendizaje motor conduce a la adquisición de nuevas acciones de los fundamentos técnicos, tácticos o estratégicos en el deporte dado, cuya reiteración durante las sesiones del entrenamiento deportivo, permite fijarlos, retenerlos o reproducirlos como comportamientos estables, durante las regulaciones psicológicas de carácter ejecutor, que se denominan habilidades motrices.

  El logro del proceso instructivo consiste en formar en los procesos mnémicos la mayor cantidad de representaciones de esos programas motores o habilidades y que los deportistas los tenga disponibles para poder utilizarlos en forma permanente, es por ello que paras evitar errores de comprensión y formación de imágenes técnicas, tácticas o estrategias, en las ideas que establece al sujeto cognoscente, durante la iniciación deportivas, se deben orientar suficientes estimulaciones para no llegar a forma los errores de aprendizaje, es decir la confusión de una operación por otra, y a este tipo error común nos referiremos en las siguientes líneas.


  El aprendizaje técnico, táctico o estrategias deportivas es una representación mnémica - visual del lenguaje oral, por ello una estrategia de interiorizar estas imágenes ideo - motrices, debe preferir la estimulación visual. A menudo el estudiante que tiene excelente patrones técnicos de las acciones deportivas emplea una común estrategia: visualizar la acciones mientras la fragmentan para comprobar si está correctamente su formación programadora y ejecutora sus diferentes niveles de acción.

  El canal auditivo es útil para ubicar la sensaciones musculares que facilitan la conducta motora.



Bibliografía: Bayo, J. (1987) Percepción y desarrollo cognitiva. Barcelona: Anthropos.

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